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sábado, 22 de octubre de 2011

Cuida bien lo que hablas

Sus palabras pueden ayudarle a superar sus épocas más difíciles y las situaciones montañosas. No deje de insistirle a Dios, hablando continuamente su Palabra con su boca. De esta manera, usted aprende a ser obediente a la Palabra de Dios, hablándola constantemente.
Levítico 26:3-13
Siete bendiciones por obedecer y hablar la palabra de Dios
1. Tendrá de Dios cielos abiertos para fructificar
2. Tendrá sobreabundancia de bendiciones
3. Tendrá paz y protección y habitará seguro
4. Será liberado de sus enemigos
5. Disfrutará de las multiplicadas bendiciones de su pacto
6. Experimentará una nueva cosecha
7. La presencia del Señor estará con usted
Todas estas promesas se cumplirán siempre y cuando, nosotros las creamos. Cuando hablamos cualquier cosa que salga de nosotros está hablando la condición en la que estoy interiormente, Jesús dijo: de la abundancia del corazón habla la boca Mateo 12:34. Hay que examinar cuidadosamente lo que hablamos con frecuencia, en la boca está el poder de la vida y de la muerte, por tanto eres tu quien decide si le das vida a las personas o las mandas a la tumba. Como hijos de Dios debemos entender que cada cosa que declaremos con nuestra boca es la que activara las cosas en el mundo espiritual.
Recuerdo que en muchas ocasiones mi jefa me decía cuando le daban el taco que la acreditaba como una persona cubierta por el seguro médico público de mi país: hoy ya me puedo enfermar eran sus palabras y un día note que se enfermaba de una cosa y de otra, no eran enfermedades graves pero eran para incomodar, hasta que un día el Espíritu Santo me revelo que ella se enfermada porque le daba derecho legal al diablo con sus labios, cada vez que declaraba que ya se podía enfermar porque el seguro la cubría, le daban dolores de cabeza, dolores de estómago, dolores de vientre etc. Ese día la reprendi y le dije por favor ya no diga eso, porque por eso se enferma. ¿Y que creen que paso? ya han pasado varios días sin que se enferme. Gloria a Dios porque la autoridad que nos ha dado nuestro padre celestial en nuestros labios es poderosa. En el libro de Santiago podemos encontrar la siguiente afirmación “de una misma boca proceden bendición y maldición” Santiago 3:10.
Es tiempo que pongamos en practica el hablar bendición, en lo personal a mi me ha costado mucho; al principio fue dificil pero a medida que pasa el tiempo el Espiritu Santo me da convicción de lo que debo y no debo decir, creo que todos cuando comenzamos algo, al principio nos cuesta pero con el tiempo se hace un habito y cuando sentimos hemos entrado en otra dimensión. Ahora cada vez que voy a decir algo negativo como me duele la cabeza, mejor ni lo pronuncio lo digo a Jesús en mi mente y asi el diablo no puede tomar mis palabras para volverlas encontra mía.

1 comentario:

  1. mUCHISIMAS BENDICIONES DESDE EL SALVADOR, les invito a visitar mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com
    DOY MI TESTIMONIO DE SANIDAD DE CANCER INVASIVO PARA LA GLORIA DE DIOS.

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