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martes, 21 de junio de 2011

¿Yo necesito un avivamiento y tú?


El avivamiento no es danzar, no es caer en el Espiritu, no es cantar mejor que otros, no es estar solo metido en la iglesia, no es predicar, no es gritar, no es hablar en lenguas, no es profetizar, no es muchas cosas equivocadas que pensamos.

El avivamiento es algo del corazón, es darle vida a lo que ya esta muerto en nosotros, es un cambio de actitud del interior para que se note afuera, es dar frutos dignos de arrepentimiento. Muchos estamos obstaculizados para obtener un avivamiento en nuestro interior,porque no queremos morir a nosotros mismos. El obstáculo más grande para impedir un avivamiento es el pecado.

“Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad”, afirmaba David, “el Señor no me habría escuchado” (Salmo 66:18). Y en Isaías 59:1-2, tenemos estas significativas palabras:

“He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír”. Así, el pecado es la gran barrera y tiene que ser abandonado. No pueden haber medias tintas. No hay alternativas. Dios no obrará en tanto que haya iniquidad no confesada.

Ahora bien, solamente Dios puede conceder un corazón contrito y quebrantado, una tristeza que tendrá como resultado la confesión y el abandono del pecado y nada menos que esto será suficiente. “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Sal. 51.17). “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Pr. 28:13). “Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado” (Jeremías 3:13).

Constituye una experiencia muy normal hallar almas arrodilladas ante el altar y clamando a Dios con una apariencia de gran angustia de corazón y que no reciben nada. Y es igual de normal que grupos de personas se reúnan durante noches orando para un avivamiento, y que con todo, no tienen ninguna respuesta a sus oraciones. ¿Dónde está el problema? Que la Palabra de Dios dé la respuesta: “Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.” Así, ante todo destapemos nuestro pecado; hagamos rectos los caminos torcidos, saquemos las piedras del camino, y entonces podremos esperar confiadamente lluvias de bendiciones.

Ahora tomemos nuestros pecados uno a uno y tratemos por separado con cada transgresión y preguntémonos lo siguiente, puede que seamos culpables y que Dios nos vaya a hablar:

(1) ¿Hemos perdonado a todos? Existe alguna malicia, rencor, odio o enemistad en nuestros corazones? ¿Alimentamos resentimientos y hemos rehusado reconciliarnos?

(2) ¿Nos ponemos coléricos? ¿Nos exaltamos por dentro? ¿Es verdad que aún perdemos los estribos? ¿Acaso la ira se apodera en ocasiones de nosotros?

(3) ¿Hay sentimientos de celos? Cuando se prefiere a otro antes que a nosotros, ¿nos invade la envidia? ¿Tenemos celos de aquellos que pueden orar, hablar, y hacer las cosas mejor que nosotros?

(4) ¿Nos volvemos impacientes e irritables? ¿Acaso hay pequeñas cosas que nos abruman y enojan? ¿O somos dulces, calmados e inconmovibles bajo todas las circunstancias?

(5) ¿Se nos ofende fácilmente? Cuando la gente no se da cuenta de nuestra presencia y nos esquiva sin dirigirse a nosotros ¿nos duele? Si se hace mucho a otros y a nosotros se nos deja a un lado, ¿cómo nos sentimos acerca de ello?

(6) ¿Hay algún orgullo en nuestros corazones? ¿Nos hinchamos? ¿Nos creemos mucho nuestra propia posición y consecuciones?

(7) ¿Hemos sido deshonestos? ¿Están nuestros negocios abiertos y limpios de toda censura?

¿Damos un metro por un metro y un kilo por un kilo?

(8) ¿Hemos estado murmurando de otras personas? ¿Calumniamos el carácter de otros? ¿Somos chismosos y entremetidos?

(9) ¿Criticamos sin amor, duramente, severamente? ¿Estamos siempre hallando fallos y buscando las equivocaciones de los demás?

(10) ¿Le robamos a Dios? ¿Le robamos tiempo que le pertenece a Él? ¿Hemos retenido nuestro dinero?

(11) ¿Somos mundanos? ¿Nos gusta el brillo, la pompa, y la gloria de esta vida?

(12) ¿Hemos robado? ¿Tomamos cosas pequeñas que no son nuestras?

(13) ¿Anidamos en nosotros un espíritu de amargura hacia otros? ¿Hay odio en nuestro corazón?

(14) ¿Están nuestras vidas llenas de ligereza y de frivolidad? ¿Es nuestra conducta indecorosa? ¿Consideraría el mundo por nuestras acciones que estamos de su lado?

(15) ¿Hemos dañado a alguien y no hemos hecho restitución? ¿O nos ha poseído el espíritu de Zaqueo? ¿Hemos restaurado las muchas cosas pequeñas que Dios nos ha mostrado?

(16) ¿Estamos preocupados o ansiosos? ¿Dejamos de confiar en Dios en cuanto a nuestras necesidades temporales y espirituales? ¿Estamos continuamente sufriendo futuras penalidades sin haber llegado a ellas?

(17) ¿Somos culpables de inmoralidad? ¿Dejamos que nuestras mentes aniden imaginaciones impuras e impías?

(18) ¿Somos veraces en nuestras afirmaciones, o exageramos y con ello transmitimos falsas impresiones? ¿Hemos mentido?

(19) ¿Somos culpables del pecado de incredulidad? A pesar de todo lo que Él ha hecho por nosotros, ¿Rehusamos aún creer Su Palabra? ¿Murmuramos y nos quejamos?

(20) ¿Hemos cometido el pecado de la falta de oración? ¿Somos intercesores? ¿Oramos? ¿Cuánto tiempo pasamos en oración? ¿Hemos permitido que las muchas ocupaciones desplacen a la oración de nuestras vidas?

(21) ¿Estamos siendo negligentes con la lectura de la Palabra de Dios? ¿Cuántos capítulos leemos al día? ¿Somos estudiosos de la Biblia? ¿Sacamos de las Escrituras nuestro aprovisionamiento?

(22) ¿Hemos dejado de confesar a Cristo de una manera abierta? ¿Nos avergonzamos de Jesús? ¿Cerramos nuestras bocas cuando nos vemos rodeados por personas del mundo? ¿Estamos testificando a diario?

(23) ¿Estamos con una carga por la salvación de las almas? ¿Tenemos amor por los perdidos? ¿Hay alguna compasión en nuestros corazones por los que están pereciendo?

(24) ¿Hemos perdido nuestro primer amor y ya no tenemos fervor hacia Dios?

Solo hagamos esta reflexión y si en mas de alguna sentimos que nos pega en el corazón,¿ sabes lo que esta pasando? ¡necesitamos un avivamiento personal!

Muchos creyentes estan retrocediendo porque no ven resultados positivos a una respuesta material que han hecho a Dios, pero no se ponen a pensar que Jesús no vino a morir a una cruz por darte algo material, él vino a morir para darte salvación y vida eterna, lo terrenal es temporal pero lo de arriba es eterno." MAS BUSCAN PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA Y LO DEMÁS VENDRA POR AÑADIDURA" MATEO 6:33

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